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miércoles, 2 de abril de 2008

Lobo del hombre; el hombre...


Hermann Hesse (Baden-Wurtemberg, Alemania, 1877 -1962), fue un escritor, poeta, novelista y pintor suizo de origen alemán. Recibió el premio Nobel de Literatura en 1946.

El lobo estepario es el título de una de las más célebres novelas del escritor alemán Hermann Hesse, la cual combina el estilo autobiográfico con algunos elementos de fantasía, especialmente hacia el final de la obra. El libro es en gran parte un reflejo de la profunda crisis espiritual que sufrió Hesse en la década de 1920.

Historia A principios de 1924, Hesse se casó con su segunda esposa, la cantante Ruth Wenger. Sin embargo, después de varias semanas el escritor dejó la ciudad de Basilea para regresar a fines de año alquilando un apartamento separado. Tras un corto viaje a Alemania juntos, Hesse decidió dejar definitivamente de ver a su esposa, en medio de un creciente pesar producido por el aislamiento y la incapacidad psicológica de relacionarse con el mundo exterior, lo cual lo llevó a tener episodios de gran desesperación en los que tenía pensamientos cercanos al suicidio.

Hesse comenzó a trabajar en la novela en Basilea y continuó en Zúrich, publicando en 1926 un precursor de ésta: un libro de poemas titulado La Crisis. La versión definitiva de la novela no fue publicada hasta 1928.

Argumento. El libro se desarrolla a través de unos manuscritos creados por el propio protagonista, Harry Haller, los cuales son presentados al lector por un conocido de Harry en la introducción de la obra. Dentro de los manuscritos se narran los problemas la vida día a día.

Anotaciones de Harry Haller

Sólo para locos

"El día había transcurrido del modo como suelen transcurrir estos días; lo había mal baratado, lo había consumido suavemente con mi manera primitiva y extraña de vivir;...

Esto era muy bonito, igual que la lectura en los viejos libros...

...uno de estos días como tienen que ser, por lo visto, para mí, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra,...

No sé cómo es esto, pero yo, el lobo estepario sin hogar, el enemigo solitario del mundo de la pequeña burguesía, yo vivo siempre en verdaderas casas burguesas. Así es, y me gusta también el contraste en el que está mi vida, mi vida solitaria, ajetreada y sin afectos, completamente desordenada, con este ambiente familiar y burgués.

Detrás de este vestíbulo, por decirlo así, en la sombra sagrada de la araucaria, barrunto una vivienda llena de caoba reluciente, una vida descarriada en un mundo que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento.

"...El hombre que quería hacer su negocio con esto, no era hábil, era un lobo estepario, un pobre diablo."

"Es maravilloso todo lo que el hombre puede tragar."

"¿Y quién buscaba entre los escombros de la propia vida el sentido que se había llevado el viento, quién sufría lo aparentemente absurdo y vivía lo aparentemente loco y esperaba secretamente aún en el último caos errante la revelación y proximidad de Dios?"
"Soledad era independencia, yo me la había deseado y la había conseguido al cabo de largos años. Era fría, es cierto, pero también era tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frío en que se mueven las estrellas."

"Buenas noches, tapia; yo

"Se han visto ya muchos hombres que dentro de sí tenían no poco de perro, de zorro, de pez o de serpiente, sin que por eso hubiesen tenido mayores dificultades en la vida."

"Ahora bien, a nuestro lobo estepario ocurría, como a todos los seres mixtos, que, en cuanto a su sentimiento, vivía naturalmente unas veces como lobo, otras como hombre; pero que cuando era lobo, el hombre en su interior estaba siempre en acecho, observando, enjuiciando y criticando, y en las épocas en que era hombre, hacía el lobo otro tanto."

"... pensar y sentir alguna vez al lobo y alguna vez al hombre con libertad y sin molestarse, es más, que en momentos muy raros, hacían los dos alguna vez las paces y vivían juntos en amor y compaña, de modo que no sólo dormía el uno cuando el otro velaba, sino que ambos se fortalecían y cada uno de ellos redoblaba el valor del otro."

"Entre los hombres de esta especie ha surgido el pensamiento peligroso y horrible de que acaso toda la vida humana no sea sino un tremendo error, un aborto violento y desgraciado de la madre universal, un ensayo salvaje y horriblemente desafortunado de la naturaleza. Pero también entre ellos donde ha surgido la otra idea de que el hombre de que el hombre acaso no sea sólo un animal medio razonable, sino un hijo de los dioses y destinado a la inmortalidad.

"Nunca ha tenido hombre alguno una necesidad más profunda y apasionada de independencia que él."

"Ninguna idea le era más odiosa y horrible que la de tener que ejercer un cargo, someterse a una distribución del tiempo, obedecer a otros. Una *Metafísicamente considerada, la cuestión está de otro modo y mucho más clara, pues en este sentido los "suicidas" se nos ofrecen como los atacados del sentimiento de la individuaciación, como aquellas almas para las cuales ya no es fin de su vida sus propias perfección y evolución, sino su disolucción, tornando a la madre, a Dios, al todo.

Para nosotros, son, sin embargo, suicidas, pues ven la redención en la muerte, no en la vida; están dispuestos a eliminarse y entregarse, a extinguirse y volver al principio.

"Tengo gran curiosidad por ver cuánto es realmente capaz de aguantar un hombre. En cuanto alcance el límite de lo soportable, no habrá más que abrir la puerta y ya estaré fuera". Hay muchos suicidas que de esta idea logran extraer fuerzas extraordinarias.

"Fijó la fecha en que cumpliera cincuenta años como el día en el cual había de poder permitirse el suicidio. En dicho día, así lo convino consigo mismo, habría de estar en libertad de utilizar la salida para caso de apuro, o no utilizarla, según el cariz del tiempo.

Entonces verían la gota en las articulaciones, la melancolía, el dolor de cabeza y el dolor estómago dónde se quedaban.

Lo burgués, pues, como un estado siempre latente dentro de lo humano, no es otra cosa que el ensayo de una compensación, que el afán de un término medio de avenencia entre los numerosos extremos y dilemas contrapuestos de la humana conducta.

...; en lugar de placer, bienestar; en vez de libertad, comodidad;...
Es evidente que este ser débil y asustadizo, aun existiendo en cantidad tan considerable, no puede sostenerse, que por razón de sus cualidades no podría representar en el mundo otro papel que el de rebaño de corderos entre lobos errantes.

..., el principio de los poderosos: "Quien no está contra mí, está conmigo."